06 Claudia Prezioso

Filosofía e infancia

09 julio 2021

La filosofía es una de las máximas realizaciones de la cultura humana. Todas las ciencias tienen su nivel filosófico, que es el nivel más alto. Pero ¿es semejante manifestación de la alta cultura materia para niños? A pesar de polémica y compleja, la respuesta a esta pregunta es decididamente afirmativa.

 

Hacia fines del siglo XX la investigación especializada puso en evidencia que la teoría del desarrollo cognitivo de Piaget, según la cual la aptitud para el pensamiento filosófico no surge sino hasta los once o doce años, subestima la capacidad de los niños. En los noventa se compiló una enorme serie de casos, entre los cuales se encuentra por ejemplo el de Tim, un niño de seis años de edad que interrogó a su padre: “Papá, ¿cómo podemos estar seguros de que todo no es un sueño?”. Es decir, la misma preocupación de Descartes. En las Meditaciones metafísicas, Descartes se pregunta: “¿Y si el cielo, el aire, la tierra, los colores, las formas, los sonidos y todas las cosas externas fueran simplemente un sueño que un genio ha ideado para tenderle trampas a mi juicio?”.

 

Este ejemplo induce la sospecha de que filosofía e infancia no son, al menos en cierto sentido, mutuamente excluyentes. De hecho, algo en la esencia misma de la filosofía remite directamente a la infancia. Hay una anécdota memorable según la cual un sacerdote egipcio dijo a Solón: “Vosotros, los griegos, sois como niños”.

 

Por su parte, los propios griegos declaraban refiriéndose a la filosofía, que, al principio, era la maravilla. En el Teeteto de Platón se lee: “La maravilla: no hay otro origen para la filosofía que este”, y en la Metafísica de Aristóteles: “La maravilla es la fuente de la cual brota la filosofía y lo que determina su desarrollo”. ¿Y cuál es la edad por antonomasia de la maravilla, sino la infancia?

 

Asumiendo entonces que entre filosofía e infancia existe una relación posible, sigue entonces una pregunta sobre los medios: ¿cómo propiciar ese encuentro? Pues a lo que parece, en primer lugar alimentando la capacidad de asombro. En ese contexto cosas tan simples como observar una flor, un insecto o el cielo nocturno pueden ser útiles.

 

Con el advenimiento del lenguaje tiene lugar una revolución. Aliada al empuje de la fantasía, la inteligencia se enciende poco a poco y el abanico de opciones se abre al universo abstracto de la idea.

 

En cuanto la educación formal, una figura fundamental en la historia de la relación entre filosofía e infancia es la del estadounidense Matthew Lipman. A partir de su experiencia docente con adultos, Lipman concluyó, espantado, que la capacidad de sus alumnos de razonar de modo lógico e independiente era precaria y escandalosamente limitada, y que tal condición podría remediarse si el intelecto fuera entrenado filosóficamente desde el comienzo. Consciente de la necesidad de adecuar la metodología, Lipman escribió una serie de «novelas filosóficas» en las que la ciencia de la lógica se introduce oblicuamente, mediante la lectura y el diálogo.

 

Más allá del entrenamiento racional en los moldes de Lipman, en las primeras décadas del siglo XXI las propuestas metodológicas se diversifican en múltiples direcciones .

 

Mundo cruel es un volumen pequeño, portátil y liviano, pero sumamente atractivo. En la tapa, una ilustración simple, a trazos negros sobre fondo fucsia, llama la atención. Desde una planta en último plano avanza ondulante una hilera de hormigas que atraviesa la escena como una delgada línea de puntitos que se ensancha al frente y deja ver a los insectos de modo nítido: la hormiga más grande, situada en primer plano, carga la cabeza de un escarabajo; la segunda, su cuerpo; la siguiente, sus alas. En el centro de la imagen campea la figura de una niña agachada sobre la procesión. Con una sonrisa en su rostro, la niña atraviesa uno de los insectos con un lápiz puntiagudo.

Esta ilustración se repite en el interior del libro, entre otras del tipo. Allí, en la página opuesta, hay una serie de cuadros donde se leen preguntas como: ¿Sienten dolor las hormigas?, ¿sienten miedo? ¿Importa? ¿A veces puede estar bien matar hormigas?, ¿cuándo?

Mundo Cruel Interior Leones

Mundo Cruel. Ellen Duthie y Daniela Martagón.

 

Si bien puede no ser siempre luminosa, la relación entre filosofía e infancia es posible y necesaria.

Es allí que se gesta, en última instancia, la mirada lúcida sobre los grandes temas de la vida.

Graham Greene sostiene que hay un momento en la infancia cuando la puerta se abre y deja entrar al futuro. Quizá ese sea precisamente el momento de la filosofía.

 

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Escrito por:
N. Costa Rugnitz
N. Costa Rugnitz